“Mi abuela vivía en el campo y hacía todo. Su casa se autoabastecía. Allá, como no hay supermercado, tenés tu propia despensa con tus cosas. Yo tenía el ropero lleno de telas y de cintas para hacer cosas. Y la estética de Juana sale un poco de ahí: ‘mezclo esto con esto, porque es lo que tengo y no voy a ir a comprar otra cosa’”. Así explica Mariana Cortés, diseñadora y creadora de Juana de Arco, su filosofía simple, práctica y efectiva. Mucha de la inspiración que alimenta sus colecciones proviene de esa infancia en el campo y de la vida en un pueblo chico.
Los procesos de construcción de cada pieza y cada colección también heredan algo de esa espontaneidad. Mariana dibuja sus estampas sobre unas láminas enormes que luego se transfieren a las telas. Los primeros bocetos generalmente provienen de imágenes inspiradas por viajes, de Ushuaia a la India pasando por Bolivia, la selva misionera y la pampa profunda, y también de una “biblioteca textil”, que reúne todas sus trabajos y ensayos anteriores y que es una fuente de consulta permanente. Los dibujos se subliman y luego pasan a las telas por medio de una serigrafía artesanal: Juana de Arco produce de este modo sus propios textiles, lo que le permite garantizar la originalidad de cada una de sus prendas.








